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Going to San Francisco

Muchas mujeres que están decidiendo si ser madres solteras por elección tienen miedo de poder afrontarlo solas y del cambio de vida que esto supone. El adaptarse depende de muchos factores como de la situación económica o de la ayuda familiar de la que se disponga. Muchas mujeres inquietas se preocupan porque piensan que no podrán viajar. Bueno, pues buenas noticias para todas, si se puede, aunque de otra manera. El factor clave es la organización.
Yo tenia pendiente un viaje a San Francisco a visitar una amiga desde hace años. Aprovechando que los niños no pagan billete de avión antes de los dos años, y al encontrar billetes muy asequibles, me decidí a ir en Pascua de 2019.

El reto no era baladí, un viaje de 12 horas de avión desde Barcelona.

El primer tema a considerar al viajar con un bebé es la compañía con la que se viaja y el tema de las escalas. En nuestro viaje anterior a Londres (ver post) perdimos la conexión en Madrid y tuvimos que hacer noche allí. Gracias a Dior íbamos con Iberia y nos pagaron hotel y taxis. No sé como me hubiera apañado si me hubiera tocado buscar un hotel a las 10 de la noche en Barajas con un bebé de 6 meses. Así que aconsejo evitar escalas en la medida de lo posible y no viajar con compañías low cost. En este caso el único vuelo directo posible era desde Barcelona con LEVEL.

Carmen Manuela tenía en el momento del viaje 1 año y 4 meses. Ya andaba y necesitaba entretenimiento continuo. Luego estaba el tema de manejar el maletón y el carro a la vez, puesto que ya no usábamos portabebés.
Con un poco de entrenamiento, es posible dirigir cada cosa con una mano por un tiempo limitado. O sea no se puede cruzar la ciudad andando con el carro y la maleta, pero es posible manejarse dentro del aeropuerto o un par de calles hasta la parada de taxis o bus.
Ambos elementos han de ser muy ligeros. Ya hablé del carro Gb Pockit que pesa muy poco y se pliega como un cuadrado. La maleta debe tener ruedas potentes, vamos, que empujando con un dedo casi vaya sola.

Emprendimos el viaje a Barcelona el dia anterior, pues sumar tres horas de tren al avión era demasiado. A Barcelona vamos muy a menudo, y es de utilidad el servicio Atendo de Renfe, con personal que te ayuda a cargar y descargar la maleta y el carrito y te evita las colas en el control de billetes.

En el tren, y conforme se van haciendo mayores más, has de desplegar tus habilidades como animador infantil. Yo llevo una bolsa con pegatinas, cuentos, colores, la tablet con dibujos descargados (los talibanes antipantallas deberán sopesar este punto) y cualquier cosa que se me ocurra. La atención a cada elemento dura 20 minutos así que siempre podemos irnos al espacio entre vagones a saltar, mirar por la ventana o pasear tren arriba, tren abajo. La verdad que a veces salgo del tren para meterme directa en un spa.

Después de hacer noche en Barcelona, llegó el momento de ir al aeropuerto. Los viajeros con bebés pueden llevar líquidos y pasan por un control especial con menos gente y adaptado a niños. Aprovechad el punto de líquidos para no escatimar en agua.

El viaje de ida lo hacíamos de dia saliendo a las tres de la tarde de Barcelona. Como era la hora de la siesta, un poquito de dopaje con melatonina Melamil para la niña y medio orfidal para la madre nos permitió dormir placenteramente 5 horas. Las 7 que quedaban fueron mejor de lo que yo esperaba. Más animación infantil, paseos por el avión, comer continuamente, y disfrutar de las películas infantiles que la compañía ofrecía en los asientos (seguro que en este punto del viaje los talibanes antipantallas han cedido ya).

Afortunadamente tras llegar a San Francisco a las 6 de la tarde tuvimos muy poco jetlag, sólo un par de despertares nocturnos. Nos recogieron en coche pero si no hubiéramos contratado un taxi o un servicio de VTC. La ciudad nos encantó y es un destino muy kid-friendly. Muchísimos parques infantiles y museos para niños como el Discovery al lado del Golden Gate, con una área para niños de menos de dos años que nos dejó con la boca abierta.

La operación de vuelta fue coser y cantar. Viajamos en avión de noche así que no nos enteramos de las 12 horas, pues dormimos 11 de ellas. Llegamos a Barcelona a las 5 de la tarde de España, pero en contra de lo que se podría esperar, a las 11 de la noche estábamos durmiendo de nuevo. La melatonina ayudó. Al día siguiente vuelta a Valencia en tren y tan contentas. ¡Vamos a por otro viaje!

Comments (2)

  • Antonia says:

    Entiendo que quieres dar una imagen de madre desenfadada y que se pone al mundo por montera. Pero drogarte con un orfidal cuando tienes que atender a una menor es una irresponsabilidad. Y acostumbrarla desde peque a que para dormir hay que tomar algo (melatonina, que lo ponés dos veces para que veamos qué de vueltas estás de todo) más de lo mismo.

    • manuripo says:

      Gracias por leer mi post y por tu comentario constructivo.
      Bueno, pues para mí tomar un poco de orfidal para dormir en un avión no es “drogarme”, y puesto que la niña estaba en mis brazos atada a mi y durmiendo también no quedó por supuesto desatendida en ningún momento.
      El uso de melatonina, que es una hormona natural del sueño, de manera puntual no es en absoluto “drogarla”. De hecho es recetada por muchos pediatras para niños con problemas para dormir y aunque ese uso continuado tenga controversia, no tiene efectos secundarios, y mucho menos por darle dos veces. Mi misma pediatra me la recomendó en este viaje para combatir el jetlag para ella.
      Saludos

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