Crianza, MSPE

Confinadas

Llevamos 10 días encerradas por confinamiento, mi hija de dos años y tres meses y yo. Nuestra rutina ha quedado pulverizada por completo, y cada día me preocupa más su bienestar psicológico y emocional. Porque un niño más mayor puede entender porque está en casa, y un bebé es más fácil de manejar, pero mi hija debe pensar porque narices está “castigada”. Yo estoy agotada mentalmente porque tengo que hacer de payaso 24 horas yo sola cambiando de actividad cada 20 minutos y porque ella me preocupa. Lleva dos días que se duerme sin comer y a veces deambula por la casa sin saber que hacer. Aún así tengo suerte porque tengo un piso grande y una azotea, aunque parece que ni eso se puede usar en aislamiento. La verdad es que tampoco le gusta mucho porque es un entorno bien poco atractivo.

Esta crisis está sacando lo mejor y lo peor de cada uno, y en mi opinión los niños, uno de los colectivos vulnerables, están siendo tratados como apestados y están viendo pisoteados sus derechos. Por suerte no soy la única que lo piensa. La pedagoga Heike Freire promueve una petición de change.org para que se considere organizar salidas seguras de los niños, cosa que en otros países si que se hace. Los niños necesitan aire libre para su desarrollo, para sus defensas, o sea que es más probable que se contagien si están encerrados. Como dice el filósofo César Rendueles en este artículo, se asume que los propietarios de perros se comportarán de manera responsable, pero que los padres no serán capaces de garantizar que sus hijos cumplan las normas de seguridad. Ni siquiera Pedro Sánchez ha tenido unas palabras para los niños, y si ha considerado en sus discursos las necesidades de las mascotas, que en ningún caso menosprecio.

La niñofobia está saliendo a la luz de tal manera que algunas compañeras que son también madres solteras y han ido a la compra con los niños porque no les queda otra han visto como se les increpa, se les tilda de irresponsables, se les denuncia a la policía o no se les deja entrar en los supermercados, a pesar de que la ley ahora lo permite. El argumento es que los niños son supercontagiadores, asintomáticos y lo tocan todo con las manos. Me pregunto con qué cogen los productos los abueletes y el resto de gente en general, a lo mejor los trasladan con la mente. Mi hija va en carro a la compra así que ella SI que no toca nada.

Que conste que nadie propone saltarse las normas actuales del confinamiento, ni la ley, si no de repensar si se puede organizar de otra manera.

¿No hay cole?

Anteayer, después de pintarnos la cara, le pregunté por curiosidad “Carmen, ¿quieres ir al cole?” “SIIIIII”..”Carmen está cerrado…”Ohhhh”.

Y por último, ayer se subió al carro, estuvo sentada media hora y al final lloraba, a ver si colaba y salíamos. Yo venga a decirle que no se puede, pero ella, que ciudadana irresponsable, no lo entendía….

¿Salimos o qué?

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